La pandemia y el aprendizaje autogestivo

Cuando uno mira la emergencia social por el COVID-19 y lo que ha provocado en la educación universitaria, básicamente significó, en los modos, el traslado de los cursos a modalidad en línea. Al menos a nivel teórico esto ha significado forzar el modelo autogestivo de aprendizaje.
Es un tanto paradójico que la tecnología de punta nos obligara a retomar el aprendizaje autogestivo, que no es nada nuevo en realidad. Vaya, quienes somos actualmente profesores crecimos como estudiantes en ese esquema allá en los 80's. Significa que cuando querías aprender algo 1) preguntabas a los profesores que creías que sabían sobre ese tema para que te orientaran en la búsqueda y te ayudaran a precisar las preguntas para que no anduvieras buscando a tontas y a locas. 2) Después ibas a la biblioteca con temas más definidos, buscabas libros y te sentabas por horas a estudiar. 3) Después tomabas tu clase, que servía para refrendar lo que habías estudiado y los profesores aclaraban dudas generales, procedimientos o lo que fuera básico para comprender el tema. 4) Finalmente, si tenías dudas específica sobre comprensión o sobre algún problema particular, hacías cita con tu profesor o profesora y te concedía una media hora, en la que exponías tu asunto en su cubículo y te ayudaba a resolver o a apropiarte de la teoría que requerías. 5) Repetir el ciclo.
Y... ¿Qué significa esto para la educación? Algo realmente positivo: Se fortalece la capacidad de abstracción y el pensamiento crítico. Veamos, cuando uno estudia un tema a través de videos o de una conferencia en línea, se pueden relacionar una gran cantidad de contenidos cognitivos, lo cual es de suyo algo bueno para el aprendizaje. Pero, y esto puede ser un gran pero, la educación a través de estos medios es muy similar y casi equivalente a lo que se aprende por transmisión oral, esto es, los contenidos teóricos se aprenden necesariamente en tensión con un contexto específico, cargado de imágenes, ademanes, objetos y más. De modo que cuando uno quiere operar con esos conocimientos ha de evocar situación y contexto.
A diferencia del aprendizaje basado en lo oral asociado a imágenes, cuando uno ha de centrar la atención exclusivamente en texto y generar el aprendizaje en base a lecto-escritura, se fuerza la necesidad de abstraer el conocimiento, lo que lo convierte en un ejercicio basado en la razón sin la asociación a sentimiento, sensación ni contexto. Literalmente, ahí se está sentando la base para un pensamiento crítico. No es de extrañar que nuestros alumnos expresen que la modalidad en línea que fue forzada les esté costando trabajo. Y esto no es necesariamente debido a los aspectos de pericia en el manejo de tecnología involucrados, sino que se les ha forzado a tener que aprender por sus propios medios y que los profesores sean genuinamente facilitadores del conocimiento y acompañantes en el proceso de aprendizaje. Cosa que se ha venido intencionando desde tiempos antiguos.
No quiero decir con esto que el proceso de retorno a métodos antiguos con tecnología moderna sea tampoco una panacea. Pero sí que ofrece retos diferentes en los que se incluye la oportunidad de aprovechar nuevamente los recursos de lectura y escritura involucrados para fortalecer el pensamiento crítico, la reflexión y el pensamiento lógico y hasta una mejor valoración de los contenidos del conocimiento formalizado. Eso sí, no quiero imaginar los problemas que se han presentado para imaginar procesos de aprendizaje en aquellas materias que requieren el uso de laboratorios y prácticas sociales muy específicas. Lo que aquí he escrito tiene que ver estrictamente con las implicaciones del aprendizaje autogestivo de temáticas teóricas. Algo es algo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sobre este blog

Los nuevos salvajes tecnificados