Aprendizaje autogestivo
Una de las actividades que se ha visto seriamente afectada es la educación. SI bien ha sido claro el interés de las Secretarías e instituciones por no interrumpir los programas educativos y los procesos de aprendizaje, se decidió que se trasladaran los programas a la modalidad de "en línea", cosa que gracias a las tecnologías de cómputo y de comunicaciones fue posible parcialmente. Sin embargo, este movimiento puso de relieve muchos problemas asociados al ejercicio de la enseñanza-aprendizaje. En el terreno socioeconómico se hizo evidente que no muchas familias cuentan con los dispositivos necesarios en casa, en el ámbito familiar se evidenció que papá y mamá no están posibilitados a convertirse en sustitutos maestros de sus hijos y que los chicos en edad escolar requieren no sólo de verdaderos maestros sino también del ejercicio de socialización que ofrece el entorno escolar. Y en el terreno del aprendizaje, se puso sobre la mesa el hecho de que estar rodeados de información gracias al internet y a las redes sociales no significa que seamos capaces de aprender algo de allí.
Aprender se dice muy fácil pero en realidad es un proceso bastante complejo que reúne una gran cantidad de habilidades y actitudes que hemos de realizar para poder decir que estamos aprendiendo algo. En esta charla voy a plantear esos elementos que necesitamos todos para acercarnos más a ser capaces de aprender algo. Esto es, buscaremos el camino para aprender a aprender.
Vale decir que esto podría parecer ridículo cuando vivimos en una era llamada "de la información" pero no lo es en absoluto. En el imaginario social nos hemos construido la fantasía de que si tenemos a la mano -como lo tenemos a través de nuestros dispositivos de comunicación- la información que ha producido la humanidad esto significaría que eso es también conocimiento que poseemos. Pero no es así, poseer información sobre algo no es equivalente a tener conocimiento de ese algo ni mucho menos saber sobre ese algo. Pasar de tener contacto con la información a poder afirmar que sabemos algo requiere un camino especial y eso es lo que haremos ahora, hacer visible ese camino, para que quien quiera aprender lo pueda hacer y saber que ha aprendido y no se quede en el creer que sabe. Es mucho más importante saber aprender que contener en la cabeza pilas de información como si fuera decoración mental, que a veces se confunde con saber cosas.
Dos elementos son cruciales para aprender a aprender. Por un lado se requiere de un conjunto de habilidades de pensamiento que nos ayudan a acercarnos a la información, procesarla cabalmente y apropiárnosla mentalmente integrándola al resto de nuestros conocimientos. Y, por otro lado, un conjunto de actitudes que nos predisponen personalmente y que nos facilitarán el aprender.
Comenzaremos con las actitudes puesto que ellas son lo primero que necesitamos para ordenar y organizar no sólo nuestra mente sino que -literalmente- nos ayudan a ponernos en el modo de disposición a aprender. Los siguientes puntos nos ayudan a encontrar esa actitud de disposición:
- Desprenderse de la prisa
- Lo primero que debemos entender es que no existe el aprendizaje teórico instantáneo o rápido, como a veces nos sugiere el el mundo contemporáneo altamente tecnificado que constantemente nos invita a ser eficientes en el aprendizaje a través de ver videos, ver infográficos o escuchar audios. Y no es que esos productos informativos o herramientas no sirvan, sí pueden ser muy útiles pero cuando ya estamos en esa abierta disposición a aprender. Nos dan pistas o síntesis que nos ayudan a orientar nuestro esfuerzo de aprendizaje pero, para ello, tenemos que estar dispuestos a interiorizar e integrar esos conocimientos y eso, nunca es rápido. El aprendizaje a través de la razón requiere tiempo y pasos pequeños para ir integrando lo que se aprende a los demás saberes que poseemos, tiempo para ordenarlos, tiempo para darles un peso respecto del resto de otros conocimientos que poseemos y tiempo para convertirlos en herramientas prácticas o asociarlos a valores. De ahí que la prisa sea un enemigo del aprendizaje. Por ello, cuando queremos aprender algo de modo teórico tenemos que considerar que leeremos y volveremos a leer varias veces lo mismo, haremos apuntes, síntesis y quizá ejercicios. Todo eso lleva tiempo y muchas veces hay que planificarlo un poco.
- Habituarse a la disciplina
- Básicamente hay que prepararse para aprender, esto es, hemos de conceder no sólo un tiempo sino también un espacio para ello. Y es que aprender requiere de un cierto grado de concentración. Para ayudarnos a lograrla, adecuar el espacio es muy positivo. Pensemos en las bibliotecas y por qué no se permite hacer ruido allí o realizar actividades que distraigan. Sí, de ser posible debemos prepararnos en un espacio sin ruidos, luz adecuada para la lectura y escritura, y gozar de un cierto aislamiento o soledad. Todo ello nos obliga a disciplinar nuestros movimientos y predisponer nuestra actitud hacia la concentración. Cosas como vestir cómodamente, evitar distractores -como mensajes de teléfonos celulares- y organizar nuestro tiempo son acciones con las que nos vamos predisponiendo para gozar de ese momento íntimo con la lectura en soledad. Todos esos preparativos requieren de disciplina, incluso es deseable que puedan convertirse en un hábito. Hay que tener claro que no todo aprendizaje debe ser construido de modo colectivo o en equipos. Es común que para aprender las bases teóricas sobre algo el trabajo de aprender inicia en modo individual y que gradualmente eso puede empezar a ponerse sobre la mesa para el trabajo colectivo y así poder matizar, precisar y comparar lo aprendido. Disciplinarnos en lo que hacemos previamente y durante el proceso de aprender facilita, con mucho, ese encuentro personalísimo con nuestra mente.
- Actitud positiva
- Cuando se quiere aprender algo, uno ha de enfocarse en lo que quiere lograr aprender y hasta enunciarlo por escrito pues ello nos servirá como faro para no perdernos una vez que nos enfrasquemos en el proceso. No resulta de utilidad concentrarse en lo que deseamos evitar o en lo que no nos interesa lograr. En cambio, ponernos una meta y convencernos de que podemos llegar a lograrla si nos esforzamos sí nos predispone a abrirnos hacia lo nuevo que deseamos aprender.Evidentemente suelen venir descalabros, a veces nos damos cuenta de que nos faltan algunos conocimientos para poder avanzar. Bueno, ese es justo el proceso de aprendizaje pues por lo general nos daremos cuenta de nuestras lagunas de conocimientos hasta que realmente deseamos aprender algo nuevo. Así pues, es muy frecuente que en el proceso de buscar aprender algo tengamos que dar a veces varios pasos haca atrás y no hacia adelante, como pensábamos que haríamos en un inicio. Recordemos que equivocarse o darnos cuenta de que necesitamos reuinir otros conocimientos antes de continuar no es una falla en el aprendizaje sino justamente haber iniciado realmente el proceso de aprender. Aprender no tiene por qué causar angustia o temor. Claro que a veces nos da "nerviolera" pero lo mejor es irla convirtiendo en parte de la emoción de aprender.
- Fuerza de voluntad
- En el mundo de hoy, terriblemente inundado de información, es fácil perderse. Se requiere una buena dosis de fuerza de la voluntad para buscar información que nos ayude a aprender lo que queremos. Por ello, tener claridad sobre lo que deseamos aprender ayuda a que durante nuestra búsqueda de información no nos desviemos con lo interesante que encontremos y podamos mantener la búsqueda en lo pertinente. Se dice más fácil de lo que se puede hacer. Hoy en día hay enlaces a páginas tan atractivas que es muy fácil que empecemos buscando una cosa y terminemos admirando algo llamativo pero que no viene al caso con lo que buscábamos. Eso, requiere realmente de fuerza de voluntad y mantener nuestra mente muy bien enfocada en nuestra meta. Recordemos que para quien quiere aprender algo, ese aprendizaje es una meta personal. Es importante para uno mismo y esa importancia es lo que se convierte en el empuje que necesitamos.
- Leer
- Es el lenguaje nuestra primera vía para abstraer aspectos del mundo que podemos compartir con los demás y se convierte en un modo especial de ver y entender nuestro mundo. Buscar mejorar nuestro lenguaje, aumentar nuestro vocabulario y mejorar nuestro uso de las palabras ayuda de modo mucho muy significativo a que mejoremos nuestra habilidad de pensar. Es fácil creer que los audios y videos -que se han hecho tan populares- sustituyen efectivamente la necesidad de leer textos, pero, esa convicción es completamente falsa. Es cierto que ver videos en Youtube nos puede enseñar a hacer ciertas cosas y resultan útiles y hasta divertidos. En menor cantidad, algunos videos nos pueden ayudar a comprender algunos aspectos teóricos pero uno tiene que tener una base mínima de conocimiento para aprovecharlos realmente. El asunto aquí, es que el video sitúa de modo visual el conocimiento en un contexto específico y cada vez que queramos usar esos conocimientos habremos de recordar el contexto del video. El video es muy parecido a la transmisión de conocimientos de modo oral, se hace dentro de un contexto. Y si bien se pueden aprender muchas cosas así, ese conocimiento queda como si fuera "ajeno" a nuestra mente, es algo que se percibió de modo externo. No está mal para el aprendizaje autogestivo, pero puede resultar insuficiente. En cambio, cuando uno desea aprender algo concienzudamente y aborda un libro -o un texto digital o hasta en imágenes, pero texto al fin- toda nuestra mente, especialmente el apartado racional, se ha de localizar sobre lo que efectivamente dice el texto, apropiárnoslo mentalmente, repasarlo y extraer sus significados. Esto, es un ejercicio mental personal y que nos requiere de esfuerzo necesariamente. Al no poseer el texto un contexto asociado de modo sensorial, el ejercicio es puramente a través de la razón, por fuerza. La capacidad de abstracción parece multiplicarse y la capacidad de jugar mentalmente con los significados es más sencillo después por no estar provisto de anclajes sensoriales que lo determinen. De ahí que la habilidad de comprensión lectora sea de tanta importancia para aprender. Evidentemente, aunque la mayoría de las personas sabemos leer, no todo el mundo tiene el hábito de hacerlo y la capacidad se va perdiendo. Es por eso que la lectura sea un paso importante en el aprender a aprender, afina notablemente nuestras habilidades mentales y nos provee de conceptos y significados que nos facilitan abstraer otros aspectos del mundo que antes no habríamos visto.
- Escribir
- Aquí está la otra habilidad que cierra la pinza en el pensamiento y que va de la mano a la comprensión lectora, escribir. Mientras que leer nos ayuda a comprender lo que alguien mas escribió -sea un poema, una ecuación o una teoría-, escribir un apunte, un resumen o una síntesis es el camino que expresa lo que nosotros pensamos, de un modo que sea comprensible tanto para nosotros mismos como para quien lea lo que hemos escrito. Cuando escribimos nos forzamos mentalmente a ordenar las ideas y convertirlas en frases, argumentos, pistas o en un camino que pueda ser claro a otros sobre lo que produce nuestra propia mente. Bien se dice por ahí que para aprender y comprender algo bien debes intentar explicarle a otra persona eso que que has comprendido de modo que el otro llegue a comprenderlo también. Al escribir hacemos parte de ese camino y además nos fuerza a elegir con la mayor precisión posible nuestras palabras para que indiquen exactamente lo que queremos decir. De ahí que nuestro vocabulario ha de irse ampliando según en nivel de precisión que queramos o con lenguaje técnico a veces si fuera necesario; de otro modo nos quedaríamos en el vocabulario necesario para la vida cotidiana pero a veces requerimos palabras especiales para algo que deseamos conocer. Por ejemplo, si deseamos aprender algo de astronomía nos habremos de familiarizar con sus conceptos especiales, y si queremos aprender algo sobre cocinar también deberemos aprender vocabulario nuevo -nombres de utensilios o técnicas-. En fin, escribir suele ser un ejercicio que requiere de concentración y que expresa finalmente algunos aspectos de nuestro pensamiento. Para escribir necesitamos pocas cosas como lápiz y hojas, o un editor de texto si andamos más tecnologizados. No importa, la cuestión aquí es que para aprender a aprender, realizar apuntes y tomar notas es una actividad que favorece notablemente el aprender, más que sacar fotos de un pizarrón o grabar un audio o un video.
- Estructura
- Cuando aprendemos requerimos de un orden. Sea un procedimiento, una metodología o simplemente la capacidad para organizar las ideas, secuenciarlas o jerarquizarlas. La mente busca el modo de acomodar lo que contiene y, cuando le ayudamos, es más fácil usar los conocimientos que poseemos y recibir otros nuevos. Existen bastantes caminos para ayudarnos en eso pero cuatro parecen ser privilegiados: aprender lógica y argumentación, aprender matemáticas, aprender un nuevo idioma o aprender música. Hay muchos más claro está, pero cualquiera de éstos nos ayuda a organizar la mente. Cada uno presenta sus beneficios y sus dificultades. Lo bueno, es que son caminos tan variados para ayudarnos a tener una estructura mental que podemos elegir según necesidades y talentos. Hay caminos más largos como leer mucho, llevar un diario escrito, jugar juegos de estrategia o aprender el uso de tecnologías como puede ser programas de computadora y un largo etc.
Es claro que no es que tengamos que poseer todas las habilidades altamente desarrolladas para poder comenzar a aprender, sin embargo, al esforzarnos en aprender vamos adquiriendo una o más de éstas y se va sumando a nuestra capacidad para seguir aprendiendo. En ocasiones podemos sintetizar el uso de estas actitudes y habilidades como un método y hay muchos. Lo más importante en general es querer aprender algo, realmente, con todos sus detalles.
Lo anteriormente expuesto simplemente nos ayudará a que podamos aprender cuando no hay mucha gente que nos pueda ayudar como cuando tenemos maestros. El aprendizaje autogestivo es posible pero, claro está, requiere de que estemos genuinamente motivados a hacerlo y las pistas de aquí arriba quizá contribuyan a que podamos alcanzar la meta de aprender de mejor manera.



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